Los envases de madera GROW, una vez utilizados, se suelen compactar con prensas para rentabilizar los contenedores y el transporte, y se reciclan de forma sencilla triturando o astillando la madera una vez limpia de otros materiales. En la misma operación se separan las partes metálicas que quedan sueltas o adheridas a alguna astilla mediante electroimanes.

Así, los recuperadores transforman un residuo en un material en masa limpio y menos voluminoso para ser suministrado de forma rentable a los recicladores.
La astilla resultante, tras una segunda trituración más fina, se utiliza como materia prima en la fabricación de subproductos de la madera, como: tablero aglomerado, briquetas para leña, camas de animales, compost, serrín, etc.
GROW promueve la recuperación y reciclado de los envases en Europa.